Energía Nuclear · IA · Regulación
OKLO: el reactor que puede cambiar las reglas del juego energético para la IA
19 Feb 2026
La Hacienda · Análisis
10 min lectura
En un mundo donde la demanda energética de los centros de datos se duplicará antes de 2030, Oklo emerge como una de las apuestas más audaces y controvertidas de la intersección entre nuclear e inteligencia artificial. Su valoración de más de 12.000 millones de dólares sin un solo dólar de ingresos dice mucho sobre lo que el mercado espera de ella.
La Agencia Internacional de Energía calcula que el consumo eléctrico global de los centros de datos podría alcanzar las 945 teravatios-hora en 2030. Es una cifra que pone en jaque a cualquier red eléctrica convencional. Ante este escenario, la industria tecnológica lleva tiempo buscando fuentes de energía que ofrezcan lo que las renovables no pueden garantizar: disponibilidad continua, predecible y escalable. Ahí es donde entra Oklo.
Qué es el reactor Aurora y por qué importa
Oklo desarrolla microreactores de espectro rápido, los llamados "Aurora powerhouses", capaces de generar entre 15 y 75 megavatios eléctricos. A diferencia de los grandes reactores convencionales, el Aurora puede instalarse directamente en las proximidades de un centro de datos y operar durante una década sin reabastecimiento. Además, puede funcionar tanto con uranio enriquecido fresco como con combustible nuclear reciclado, lo que abre una dimensión de economía circular poco explorada en el sector.
El respaldo del que goza la compañía es notable. Sam Altman, cofundador de OpenAI, fue uno de sus primeros inversores y estuvo en el consejo hasta 2025, cuando se retiró para evitar conflictos de interés ante una posible alianza energética entre ambas compañías. Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha declarado públicamente que la energía nuclear será esencial para el desarrollo de la IA en los próximos seis o siete años. Estas palabras no son inocuas: después de ellas, el valor de Oklo subió casi un 24% en una sola sesión.
"La energía se está convirtiendo en el cuello de botella de la IA. Y la nuclear de nueva generación puede ser la respuesta." — Jensen Huang, CEO de NVIDIA
El mapa regulatorio: el mayor riesgo y la mayor oportunidad
Aquí es donde la historia se complica, y también donde reside la clave para cualquier inversor. La Nuclear Regulatory Commission (NRC) de Estados Unidos rechazó la primera solicitud de licencia de Oklo en enero de 2022 por falta de información suficiente. Desde entonces, la empresa ha avanzado en su proceso de re-solicitud, pero los plazos en la industria nuclear raramente se cumplen.
Lo que sí ha cambiado es el contexto político. La administración Trump ha convertido la revitalización nuclear en una prioridad nacional explícita. Oklo participa en programas piloto del Departamento de Energía y ha iniciado actividades de construcción en el Idaho National Laboratory, lo que supone un hito importante: pasar de diseño a obra es un catalizador tangible que el mercado estaba esperando. La empresa apunta a tener su primera planta comercial operativa entre finales de 2027 y principios de 2028.
Paralelamente, el reactor piloto en Idaho tiene como objetivo alcanzar la criticidad en julio de 2026. Si se cumple este hito, podría acelerar significativamente el proceso de licencias comerciales y cambiar la narrativa de la acción de forma drástica.
¿Está justificada la valoración?
Con una cotización en torno a los 68 dólares y una capitalización de mercado de 12.000 millones, Oklo cotiza a 750 veces sus proyecciones de ventas para 2027, año en que se espera su primer ingreso real. Es una valoración que asume que todo saldrá según el plan: aprobaciones regulatorias, construcción en plazo y contratos con grandes operadores de centros de datos como los ya firmados con empresas como Switch y la señal de interés de Meta.
El precio objetivo medio de los analistas se sitúa en torno a 115 dólares, con estimaciones que van desde 14 hasta 175 dólares según la fuente. Esa horquilla tan amplia resume perfectamente la naturaleza del valor: no es una apuesta sobre los fundamentales de hoy, sino sobre la capacidad de Oklo de convertirse en infraestructura crítica de la próxima década.
Needham califica a Oklo como "Buy" y apunta que la autorización del DOE reduce materialmente el riesgo de cronograma para el primer reactor de nueva generación. Su liquidez supera los 1.200 millones de dólares, lo que garantiza financiación para varios años de desarrollo.
Nuestra lectura
Oklo no es una acción para el inversor conservador. Es una apuesta a largo plazo sobre la convergencia entre energía nuclear limpia e infraestructura de IA. Los próximos meses serán determinantes: el progreso en Idaho, el avance del proceso de licencias y cualquier nuevo contrato con operadores de centros de datos son los catalizadores a vigilar.
Para quien ya tiene exposición a energía nuclear a través de Constellation Energy (CEG), Oklo supone un complemento de mayor riesgo y mayor potencial en el mismo ecosistema. Para quien quiera exposición directa al tema energía-IA sin asumir la incertidumbre regulatoria de una empresa pre-ingresos, CEG sigue siendo la opción más sólida.
Este artículo es una opinión editorial con fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. La inversión en bolsa conlleva riesgos. Consulta siempre con un profesional antes de tomar decisiones de inversión.